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Parecer pero no ser. Lo que dejan los Oscar.

Una entrega de los Oscar en la que en apariencia brillaba la diversidad. Esa diversidad que nos empeñamos en creer que solo es relativa a la apariencia. La edad, la etnia, el género que se expresa según las normas culturales aceptadas, la discapacidad, la diversidad sexual. Previo al inicio, los comentarios en todos los medios fueron: Este año habrá mujeres presentando, cosa inédita en la entrega de los Oscar. Como si más mujeres fueran la única variable de la diversidad y los paradigmas culturales no tuviesen nada que ver.

 

 

Los hechos acontecidos demuestran lo lejos que está aún el verdadero cambio de mindset en el sentido profundo de lo que llamamos diversidad.

 

Chris Rock, un hombre negro como presentador. Un hombre que seguramente ha sufrido discriminación o al menos su comunidad la ha padecido. Un hombre que hace unos años realizó un documental “Good Hair” sobre la necesidad de las mujeres afrodescendientes de encajar en el estereotipo de la mujer blanca, que les implica gastar sumas siderales de dinero para que el cabello se mantenga liso y largo. Este señor en la entrega de los Oscar hace referencia a una mujer con la cabeza rapada haciéndole un “chiste” que despierta en ella un visible malestar y desata la furia del marido. Ese señor que supongamos que no sabía que Jada Pinkett padecía una enfermedad pero que es negro y que debe haber recibido, en la vida, más de un comentario y alusión sobre su color de piel, hace un comentario “chistoso” sobre una característica física de una mujer sentada en la platea.

 

Nadie que haya incorporado, en el sentido más profundo, la diversidad hace un comentario hacia el cuerpo de otra persona, sea mujer, varón o no binario. Porque el mindset de diversidad se basa en la valoración del ser humano independientemente de todo rasgo que indique condiciones distintivas.

 

 

Luego, vino la bofetada de Will Smith y el grito “Saca de tu puto discurso el nombre de mi mujer”. Primero ante el chiste sonrió, pero luego reaccionó violentamente. Dos hombres negros peleándose en un escenario cuyo prestigio está en duda hace tiempo pero que de todas formas ven millones de personas. Un varón que calla a su mujer saliendo a lo “macho” para defender a SU hembra que ¿no puede hacerlo sola?.. Porque ¿es débil? La deja sin voz, se apropia de ella. “Saca a MI esposa de tu puto discurso” ¿Algo más representativo del patriarcado que el sentido de propiedad por sobre las mujeres?¿ La “debilidad” de una mujer que necesita ser defendida? Es el peor de los síntomas de la desigualdad: Ver a una mujer como alguien que no puede defenderse sola y el macho la tiene que proteger. Pero no la protege cualquiera, la protege su dueño.

 

Lo que sucedió en la entrega de los Oscar es la mejor escena que podría haber sucedido para mostrar lo que falta para la transformación del mindset hacia la diversidad y la igualdad de género. Quedó demostrado que la diversidad aparente no es la verdadera diversidad asimilada, y una escena que quizá a muy pocos se les hubiera ocurrido filmar en una película para demostrar profundamente, lo que se llama diversidad e igualdad de género.

 

 

En las redes sociales se puso el foco en la violencia de Will Smith. Pero muy pocos se percataron que la conducta de Will Smith responde al arquetipo del violento y que las víctimas de violencia de género, que pudieron salir de esa situación, describen: El violento maltratador luego llora y pide disculpas y promete que va a cambiar.

 

No hubiese querido estar en los zapatos de Venus y Serena Williams, dos grandes exponentes del feminismo y de la lucha por la igualdad y la diversidad, que esa noche celebraban la película por la que el mismo Will Smith ganó el Oscar a mejor actor.

 

Algunos medios que no entendieron de la aberración del comentario de Chris Rock, insisten en la vestimenta de las mujeres. Una de las más criticadas fue la misma Serena Williams porque su vestido, en algún momento, no le llegaba a cubrir del todo un pezón.

 

En síntesis, nadie puede disimular lo que verdaderamente no es.

 

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